jueves, 3 de junio de 2010

El AVE ha pasado a 300 km/hora

El pasado 20 de abril, D.José Blanco, ministro de Fomento soltaba el bombazo informativo en el Congreso anunciando que "había tomado la decisión de contruir un corredor de Alta Velocidad entre Ávila y Segovia" y se comprometió a presentar el estudio funcional de la línea en Ávila durante el mes de mayo y sacarlo un mes más tarde para licitarlo.

Todo parecía de color de rosa, esta ciudad, iba a tener una Alta Velocidad necesaria y esperada. Todos celebramos la idea, yo agradecí en esta página al ministro su decisión, la de salvar, aunque sea un poco, la maltrecha economía de la provincia abulense.

Sin embargo, Mayo ha pasado y por aquí el ministro no ha pasado, y las últimas declaraciones hablan de que "va a estudiar la viabilidad y funcionalidad de la vía", entonces, ¿qué había hecho antes?,¿tomar la decisión al buen tun tun?. Esta claro que con el plan de ajuste que nos han puesto Comisión y FMI la vertebración ferroviaria de Alta Velocidad se va a detener, nada más hay que ver lo que está pasando con el ya proyectado y presupuestado AVE a Cantabria.

El ministro, se ha reído de todos los abulenses, nos ha mentido. El AVE ha vuelto a pasar fugazmente, a 300km/hora por delante de nuestros ojos, pero se ha ido sin estación ni proyecto, lo hizo Álvarez Cascos, Magdalena Álvarez y José Blanco. Todos se apuntaron al proyecto de vender la moto y echarse atrás a la hora de comprarla.

La ciudad amurallada necesita el AVE como el comer,pero, por supuesto que no voy a decir que dejen de construir otras vías para hacer la nuestra. Pero la reducción en obra pública no es la salida y eso también lo dice la Comisión y el FMI. Se puede recortar de otros sitios y no de los únicos que generan empleo.

Los datos de paro de ayer no tienen precedentes, somos la provincia de Castilla y León donde más ha crecido el paro en los últimos 12 meses, casi el 25% frente al 12,5% nacional y encima no se ven "brotes verdes". A las insituciones no les importa Ávila. O mucho cambian las cosas, o acabaremos siendo una ciudad fantasma.

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